QUIERO DECIR

 

(see below for English)

 

El título es de un soneto de César Vallejo “Intensidad y altura”:

 

Quiero escribir, pero me sale espuma, 
quiero decir muchísimo y me atollo; 

no hay cifra hablada que no sea suma, 
no hay pirámide escrita, sin cogollo. 

 

 

Antes de hacer esta pieza estuve varios años sin componer nada. Uno tiene siempre excusas – conciertos, viajes, problemas personales, lo que fuera. Pero estaba trancado; ya no me interesaban las elucubraciones que habían llevado a escribir mis obras anteriores, y realmente no me venía nada a la mente, sin embargo sentía que debía seguir. En algún momento, por lo que fuera, decidí que había que hacer algo. Me llevé el manuscrito en los viajes, a salas de espera de consultorios, a cualquier lugar, como las viejas que en mis años jóvenes parecían estar siempre tejiendo. Fue una pelea que duró casi un año y medio, pasando por muchos viajes y varios países. Como siempre recuerdo que dijo Lachenmann en el seminario al que asistí en Buenos Aires, “si no se puede escribir, entonces hay que expresar esa imposiblidad”.

Es la única pieza en la cual he usado una serie. O algo así. En realidad hay dos grupos de seis sonidos, que entre ellos completan los doce, y se usan todas las “semiseries” (nunca supe que lo que estaba haciendo eran hexacordios) que surgen de empezar en cada uno de los seis sucesivamente; si los sonidos de un grupo son A B C D E F, la serie comienza en A, luego se traspone comenzando en B, y así sucesivamente – es una especie de fractal donde los intervalos se van autorreplicando. Las seis notas de cada grupo general una serie de 36 notas, entonces. Una sección usa un grupo, la siguiente el otro. El final, los últimos tres compases, son los dos grupos juntos, por única vez: la flauta toca un grupo y el violín el otro.

El tema de toda la obra es el “atollarse” que dice Vallejo. Cuando ensayamos con Fernando Hasaj y Gladys, una de las cosas que me hizo sentir que la pieza funcionaba fue que nos poníamos a hablar los tres al mismo tiempo y nos callábamos, y de nuevo empezábamos a hablar al mismo tiempo, como si fuéramos autos en un cruce sin semáforo que se dan el paso y después aceleran al mismo tiempo y CRASH.

 

Las secciones están organizadas en su duración por una serie sumatoria que ya no recuerdo si es Fibonacci o Lucas – la duración estaba establecida (tantos compases o tantas negras) antes de empezar. Quería que fuera una pieza relativamente larga, porque me parecía que posible desarrollar sin dejar de ser “latinoamericano” (en esa época, había polémicas al respecto en Uruguay). Y para mi gran sorpresa, hubo gestos de tango que insistían en aparecer. Me dio mucha satisfacción que Hasaj me dijera que la parte de violín parecía hecha por un violinista, y todavía más cuando a Nikolaus A. Huber la pieza le pareció “ganz fantastisch ausgearbeitet”, lo que, viniendo de un alemán (y excelente compositor), es mucho honor, más del que me merecía seguramente.

Sin embargo, es una pieza dura. Buena suerte.

 

 

QUIERO DECIR

 

The title is from a sonnet by the great Peruvian poet César Vallejo,"Intensidad y Altura” (“Intensity and Height”) - it begins like this:

 

Quiero escribir, pero me sale espuma, 
quiero decir muchísimo y me atollo; 

no hay cifra hablada que no sea suma, 
no hay pirámide escrita, sin cogollo. 

 

My (very unprofessional) translation: “I want to write but only froth comes out / I want to say a lot and I get stuck / no spoken cipher which is not a sum / no written pyramid without a core.”

 

Before writing this piece I was several years without composing. There are always excuses: concerts, trips, personal problems in your life, whatever. But the fact was, I was stuck. I was no longer interested in the matters that made me write the previous pieces, and really nothing came to mind; in spite of that I felt that I had to go on composing. At some stage, for whichever reasons, I decided that something should be done and I started with the piece anyhow. I took the manuscript with me to waiting rooms, trips, anywhere, just as the crones of my childhood who seemed to be always knitting, patiently. It was a fight that lasted about a year and a half and covered several trips and countries. As I always remember, Helmut Lachenmann said once, in the seminar I went to in Buenos Aires: “If you cannot write, then you have to express even this impossibility” and I remembered this.

It is the only work so far in which I have used a series. Or better, a kind of series. There are two groups of six tones each (together they would complete a series) and once the group appears at the original pitch, it is transposed beginning at the pitch of the second note, then beginning at the pitch of the third, an so on. Some kind of fractal construction, if you want, like a branch of a tree. So, the initial 6 notes of a group become a series of 36 notes. One section uses just one group, the next one the other. At the very end the two groups are played together at the original pitches – the flute has one group and the violin the other.

The subject of the work is Vallejo's “getting stuck”. When we rehearsed the piece with Fernando Hasaj, a great violinist and friend (prematurely gone, alas) and his wife Gladys Margounato (a very good flutist) one of the things that made me think the piece was functioning was that, when we got lost (which was often), we started all three to speak at the same time, stopped, and started again to speak at the same time. Like cars in a crossing that both signal to the other to please go on and then both accelerate at the same time and CRASH.

The sections are organized by duration by a summatory series, and it was established before I wrote the first note – so many beats or so many bars. I wanted it to be a relatively long piece, because I thought that it was possible to develop without becoming “un-Latin American” (at the time, this was a very controversial issue in Uruguay). To my great surprise, there were tango gestures that kept insisting on appearing. I was very happy when Hasaj told me that the violin part seemed written by a violinist, and still more when Nikolaus A.Huber thought it was “ganz fantastisch ausgearbeitet”, which, coming from an excellent German composer, was a big honor, certainly more than I deserved. Nonetheless, the piece is hard. Good luck.

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